Conociendo la Voluntad de Dios

¿Qué significa para ti la “voluntad de Dios”? 

En Colosenses 1:9–10 (NVI), el apóstol Pablo ora por los creyentes: “Pedimos continuamente a Dios que les llene del conocimiento de su voluntad mediante toda la sabiduría y el entendimiento que da el Espíritu, para que vivan una vida dignos del Señor y agradarle en todo.”

Muchas veces, cuando usamos esta expresión de la voluntad de Dios, estamos hablando muy específicamente de una guía sobre lo que Dios quiere de nosotros en nuestro día a día o en un momento o situación específica, sobre una determinada decisión que tenemos que tomar.

Solemos asociar la voluntad de Dios con lo que hacemos, ¿verdad? Y, por supuesto, sabemos que es tanto vital como apropiado para nosotros como cristianos apoyarnos en Dios, nuestro amoroso y sabio Padre, para que nos guíe en las decisiones cotidianas y en aquellas que cambian la vida. Es necesario presionar y buscar Su guía en cosas como el trabajo, el matrimonio, en qué escuela poner a nuestros hijos, si debemos mudarnos a una nueva ciudad, comprar una casa o cambiar de carrera.

Pero ¿y si va más allá de eso? ¿Qué pasa si la oración de Pablo aquí apunta a algo diferente e incluso más significativo? ¿Qué pasa si lo que nos está señalando en lo que respecta a la voluntad de Dios es menos sobre lo que hacemos y más sobre ¿QUIENES SOMOS? En sus cartas, Pablo tiende a escribir sobre la voluntad de Dios para los creyentes en términos del ser en lugar de en términos del hacer, es decir, en quiénes nos convertimos en lugar de lo que hacemos. En Romanos 12:2 (NVI), escribe: “No os conforméis al modelo de este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente”. La palabra mente en griego significa “las facultades de percibir y comprender y las de sentir, juzgar, determinar”.

Está hablando de ser transformado en lo más profundo de tu ser, en la forma en que piensas y ves el mundo. Un traductor de la Biblia lo dijo de esta manera: Para el creyente, la mente es el órgano para recibir los pensamientos de Dios, a través de la fe. Y mira lo que sucede cuando recibes los pensamientos de Dios y eres transformado por ellos. El resto de Romanos 12:2 dice: “Entonces podréis probar y aprobar cuál es la voluntad de Dios, su voluntad buena, agradable y perfecta”.

1 Tesalonicenses 4:3 (NKJV) lo dice de esta manera: “Porque esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación”.

Entonces, podrías decir que conocer la voluntad de Dios es entender el corazón, la mente y el carácter de Dios en un nivel profundo e íntimo. No se trata de hacer más bien, sino de ser más piadoso, más como Jesús. Y si queremos ser más como Jesús, ¡tenemos que pasar tiempo con Jesús! Porque cuanto más tiempo pases con Jesús, más íntimamente conocerás a Jesús; y cuanto más íntimamente conozcas a Jesús, más serás como Jesús. Y cuanto más te parezcas a Jesús, más fácil será para ti conocer y caminar en la voluntad de Dios para tu vida.

Piénselo de esta manera: mi esposa y yo hemos estado casados durante 10 años. Nos conocemos desde hace 12. Hoy, puedo decirles que mi esposa básicamente siempre sabe exactamente lo que estoy pensando, cómo me siento, lo que quiero, lo que voy a hacer, cómo manejaría una situación determinada. Muchas veces ella sabe lo que voy a decir antes de que lo diga, y viceversa. Hemos pasado 12 años conociendo todo el uno del otro, pasando por buenos, malos momentos y todo lo demás. Llevamos 12 años creciendo juntos; hemos hablado todos los días durante más de 12 años, hemos desarrollado una profunda intimidad física, mental, emocional y espiritual, nos hemos convertido en uno.

Más que cualquier otra persona, mi esposa me entiende en mi esencia y conoce mi corazón y mi mente.

¡Así es exactamente como debe ser nuestra relación con Jesús! Día tras día, debemos estar creciendo en intimidad con Él, acercándonos más a una relación con Él, llegando a conocerlo y entendiendo Su carácter, Su corazón y Su mente a través de la oración y el estudio de Su Palabra. Y cuanto más hagas esto, cuanto más desarrolles esa cercanía e intimidad con Él, más fácil será identificar Su voz y voluntad.

¿Cómo sabes que estás escuchando su voz? ¿Cómo puedes reconocer Su voz? Viene a través de una profunda intimidad con Él y el conocimiento de Su Palabra. En Juan 10:14–15, Jesús dice: “Yo soy el buen pastor; Yo conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre”.

La palabra saber en griego se traduce literalmente como “contacto-conocimiento”. Es un conocimiento íntimo y profundo obtenido a través de una relación de primera mano. Otro traductor lo dijo de esta manera: es “pleno discernimiento, el verdadero conocimiento de la naturaleza, la dignidad y los beneficios de Cristo”.

Nunca aprenderás a reconocer su voz o experimentar la plenitud de sus promesas si no estás caminando en intimidad con él. Imagínese si mi esposa y yo nos hubiésemos conocido hace 12 años, nos hubiésemos casado, pero nunca hubiésemos llegado a conocernos realmente o haber crecido en intimidad. Hoy seríamos dos extraños compartiendo una cama. ¿Puedes creerlo? Suena ridículo, ¿cierto? Pero, este es exactamente el tipo de relación que tantos cristianos tienen con Jesús. Muchos creyentes pueden decir que han tenido una relación con Jesús durante 5, 15 o 50 años y, en realidad, todavía es un extraño para ellos. Muchos de nosotros terminamos conformándonos con el conocimiento de Jesús y perdiéndonos la verdadera intimidad con Él. Él habla, y no reconocemos Su voz. Él dirige, pero no conocemos Su corazón ni entendemos Su carácter, por lo que batallamos por caminar en Su voluntad para nuestras vidas.

Aquí está mi conclusión para ti: no te conformes con este tipo de relación con Jesús. Conoce a tu Salvador y tu Única y verdadera ALMA GEMELA. Y mientras lo haces, mientras pasas tiempo con Él, mientras estudias Su Palabra constantemente, mientras pasas tiempo en oración, mientras pasas tiempo en adoración, mientras lo buscas, lo verás claramente y lo conocerás profundamente y entenderás Su corazón, Su mente y Su voluntad mientras Él te llena del conocimiento de su voluntad a través de toda la sabiduría y entendimiento que da el Espíritu.

About the Author

Danny Saavedra

Danny Saavedra is a licensed minister who has served on staff at Calvary since 2012, managing the Calvary Devotional and digital discipleship resources. He has a Master of Arts in Pastoral Counseling and Master of Divinity in Pastoral Ministry from Liberty Theological Seminary. His wife Stephanie, son Jude, and daughter Zoe share a love of Star Wars, good food, having friends over for dinner, and studying the Word together as a family. 

Knowing God’s Will

By Danny Saavedra

What does “the will of God” mean to you? 

In Colossians 1:9–10 (NIV), the apostle Paul prays over believers: “We continually ask God to fill you with the knowledge of his will through all the wisdom and understanding that the Spirit gives, so that you may live a life worthy of the Lord and please him in every way.”

Often, when we use this expression of the will of God, we’re speaking very specifically about guidance regarding what God wants from us in our day-to-day life or in a specific moment or situation, about a certain decision we have to make.

We usually associate God’s will with what we do, right? And of course, we know that it’s both vital and proper for us as Christians to lean on God—our loving, wise Father—for His direction in both life-changing and everyday decisions. It’s necessary to press in and seek His guidance on things like work, marriage, which school to put our kids in, whether we should move to a new city, buy a house, or change majors.

But what if it goes beyond that? What if Paul’s prayer here points to something different and even more significant? What if what he’s pointing us to as it pertains to the will of God is less about what we do and more about WHO WE ARE?

In his letters, Paul tends to write about the will of God for believers in being terms rather than doing terms, in who we become rather than what we do. In Romans 12:2 (NIV), he writes, “Do not conform to the pattern of this world, but be transformed by the renewing of your mind.” That word for mind in the Greek means “the faculties of perceiving and understanding and those of feeling, judging, determining.”

He’s talking about being transformed in your innermost being, in the way you think and view the world. One Bible translator said it this way: For the believer, mind is the organ of receiving God’s thoughts, through faith.

And look at what happens when you receive God’s thoughts and are transformed by them. The rest of Romans 12:2 says, “Then you will be able to test and approve what God’s will is—his good, pleasing and perfect will.”

1 Thessalonians 4:3 (NKJV) says it this way: “For this is the will of God, your sanctification.”

So, you could say that to know God’s will is to understand God’s heart and mind and character on a deep, intimate level. It’s not about doing more good, but becoming more godly, more like Jesus. And if we want to become more like Jesus, we have to spend time with Jesus! Because the more time you spend with Jesus, the more intimately you will know Jesus; and the more intimately you know Jesus, the more you will become like Jesus. And the more like Jesus you become, the easier it will be for you to know and walk in God’s will for your life.

Think of it this way: My wife and I have been married for 10 years. We’ve known each other for 12. Today, I can tell you that my wife basically always knows exactly what I’m thinking, how I’m feeling, what I want, what I’m going to do, how I would handle a certain situation. A lot of the times, she knows what I’m going to say before I say it, and vice versa.

We’ve spent 12 years getting to know everything about one another, walking through good times, bad times, and everything in between. We’ve spent 12 years growing together; we’ve spoken every day for over 12 years, we’ve developed deep physical, mental, emotional, and spiritual intimacy, we’ve become one.

More so than any other person, my wife understands me at my very core and knows my heart and my mind. 

This is exactly what our relationship with Jesus is meant to be like! Day after day, we should be growing in intimacy with Him, drawing deeper into relationship with Him, getting to know Him and understanding His character, heart, mind through prayer and the study of His Word. 

And the more you do that, the more you develop that closeness and intimacy with Him, the easier it will be to identify His voice and will.

How do you know you’re hearing his voice? How can you recognize His voice? 

It comes through deep intimacy with Him and knowledge of His Word. In John 10:14–15, Jesus says, “I am the good shepherd; I know my sheep and my sheep know me—just as the Father knows me and I know the Father.” 

That word for know in the Greek literally translates to “contact-knowledge.” It’s an intimate, deep knowledge gained through first-hand relationship. Another translator said it this way: It’s “full discernment, the true knowledge of Christ’s nature, dignity, benefits.”

You will never learn to recognize his voice or experience the fullness of His promises if you’re not walking in intimacy with Him. Imagine if my wife and I had met 12 years ago, gotten married, but never truly gotten to know each other or grown in intimacy? Today, we’d be two strangers sharing a bed. Can you imagine that? It sounds ridiculous, doesn’t it? But, this is exactly the kind of relationship that so many Christians have with Jesus.

Many believers can say they’ve had a relationship with Jesus for 5, 15, or 50 years and in reality, He’s still a stranger to them. So many of us end up settling for knowledge of Jesus and missing out on true intimacy with Him. He speaks, and we don’t recognize His voice. He directs, but we don’t know His heart or understand His character, and so we struggle to walk in His will for our lives.

Here’s my takeaway for you: Don’t settle for this kind of relationship with Jesus. Get to know your Savior and your One and only true SOULMATE.

And as you do, as you spend time with Him, as you study His Word consistently, as you spend time in prayer, as you spend time in worship, as you seek Him, you will see Him clearly and know Him deeply and understand His heart and mind and will as He fills you with the knowledge of his will through all the wisdom and understanding that the Spirit gives.

About the Author

Danny Saavedra

Danny Saavedra is a licensed minister who has served on staff at Calvary since 2012, managing the Calvary Devotional and digital discipleship resources. He has a Master of Arts in Pastoral Counseling and Master of Divinity in Pastoral Ministry from Liberty Theological Seminary. His wife Stephanie, son Jude, and daughter Zoe share a love of Star Wars, good food, having friends over for dinner, and studying the Word together as a family.